Wednesday, March 29, 2006

Ego Ius Sanguinis




En las tardes del tiempo afligido
(donde acoge la cama los temarios)
en su barco navega, cual corsario,
enterrando tesoros en la tez.
Y se expande por mares solitarios
en la proa de mentes sin tapujos.
Y sin gozos, ni pagas. Ningún lujo.
Solo mía, me invade de una vez.
A merced, como esclavo infelice,
me somete a su mundo de colores.
Y de pronto me invaden, como olores,
una rosa, un páramo y un jazmín
que me llevan a ríos y naufragios
en colchón de abnegada psicodelia.
Y sumerge del llanto a la eutrapelia,
a un sueño, y un Sol hecho arlequín.


De la Corola
Ni que del mar salieras
coronada por la espuma y la sal,
de tu imagen, lobrega;
de tus manos, sexual;
de congoja, la tu ira abismal.

Fueras hija de Urano
de gametas arrojadas al mar.
Y a molestar humanos.
Con deseos, jugar.
Pigmalión y Galatea pintar.

¡Que de esta la mi lira
bella Venus me dejaras armar
lo rojo de tu ira!
Y del azul, el mar...
Santa espuma, grandes Dioses... ¡Cantar

que de la su corola
nace Venus de la Mar, arrastrada
por fuerza de la ola!
De espuma abanderada...
Por el Céfiro de flores, soplada...

Au Papillon



La mariposa está llorando sola;
y en noches sobrias cantan hadas locas,
que en sus telares tejen seda y rocas
acongojadas sobre las corolas.

La mariposa está en las amapolas;
y el Sol marchito está abriendo su boca.
¡Cantando liras sobre las barrocas
arrugas blancas de su camisola!

¡Qué mala dicha tienes oruguita!
Que en tu belleza diurnas resplandeces
y en las corolas suaves desvaneces.

¡Qué hoz de envidia tienes Afrodita!
Que al acabar la luz de un solo día
la pobrecita sufre su agonía.

Au Papillon...

Me, Myself & My Ego



Este soy yo... la cara no es la más agraciada...

A mis caballos y a las Historia

Estancias Equinas
(estancias spenserianas)

I

Bucéfalo

Sujeto por el aura de su brida,
galopa por las tierras macedónicas.
Su piel, de azabache está valida,
sus ojos, majestuosa ira icónica.
En fiera mano se haya, mas irónica
la lid que se presenta en su silueta,
lucida a la luz de vena histriónica.
Mas porte y negrura, pura treta,
no son nada al jinete, ni a la musa del poeta.

II

Babieca

No importa su figura desdeñada,
ni el frágil calcio blando de sus partes.
Mas cuenta la silueta blasonada,
que en monta, de la guerra hizo arte.
Ya fuere de su padre el descarte,
del hijo se valieron sus honores;
ya carga en su grupa el estandarte,
y en cruz de carmesí, carga pudores
de las guerras de España, y de grandes loores.

III

Rocinante

A luz de la pobreza de su forma
otorga con su nombre su valía:
primero y anterior de los de horma
de símil, pura estirpe y valentía.
Dotado en caballero, muy bravía
su vena, se enaltece en justiciante;
y en pos de su gran fama y algarabía
rocín de los rocines, Rocinante.
No tan solo un caballo, también acompañante.

IV

Pampero

Te llaman invencible en tu gloria
corriendo en correrías y andanzas.
Tehuelches, de pampas e ilusorias
tus patas merecen digna alabanza.
¡Que cante este poema tu esperanza,
tus crines que vuelan negras al viento!
Tu mano, arabesca en la su danza;
clamando al galope el movimiento.
¡Que gran pena Pampero que no vengas a tiempo!